9 d’octubre de 2010

Mans



Las manos de mi hijo
no empuñarán banderas
ni fusiles
ni hoces
ni moldearán el barro
ni escribirán sonetos.
Las manos de mi hijo
nunca harán daño.
Sus manos,
sus dedos largos,
son torpes cuando agarran
pero acarician tanto,
te buscan y te cercan con tanto ahínco,
que ese cerco
es un canto.

Andrés Aberasturi : "Un blanco deslumbramiento"

1 comentari:

  1. Las manos de tu hijo, fueron creadas por ti...
    de ahí su ternura.
    abraçades.

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